domingo, 31 de mayo de 2026

Destilo tiempo y espacio, a cada parpadeo destruyo y recreo la realidad, establezco contacto con los ángeles y los secretos de la alquimia del alma me son rebelados en formas inexpresables. Si malgastaste tu tiempo y energía, el amor que das no es el que merecen y la redención es un punto invisible escondido tras el horizonte, si no sientes interés por los frutos de la carne y vida y muerte se te antojan uno, despreciarías el reflejo del ego y hasta un suspiro ajeno encogiese tu alma. Entonces amoldarás el clima a tus estados de ánimo, sencillamente porque descubriste que nada así lo impide.

¿Es preferible un acto desesperado a esperar un milagro? El borde que limita a los demás es la línea que define mi forma. Quiero ser flor, mas puedo ser fusil. Y las tristezas de la gente son cicatrices en la tierra como Líneas de Nazca; hermanos, bajen esas armas, solo son niños comiendo. Soy el novio de Kali y os traigo un tiempo nuevo.

Tuve que - Yo

domingo, 17 de mayo de 2026

Tu canto en el mío

Ya no me llamas bebé, ya no alzas tu copa junto a la mía y no brindamos por el futuro. Ya no me llamas, bebé, y paso mi tiempo en soledad como tú pasas el tuyo. Ya no me amas, lo sé, del modo tan terriblemente trágico en el que lo hacías; con ojos tristes cuando tratabas de apreciar el valor de cada momento común. Tenías razón, siempre la tuviste. Las cosas se rompen de un momento a otro y sin previo aviso.

La pasada primavera algo debió cambiarte, hasta el punto que decidiste cambiarme. ¿No soy tu chica ya? Me pregunto, una vez más. Te pregunto, pareciera que ya no estás conmigo, una vez más. Siento que te estoy perdiendo, lo sé cuando el cielo cambia de color. Encuentras parásitos espectrales escondidos en los quicios de las puertas y buscas la iluminación, ¿en qué extraña dimensión he de encontrar tu pensamiento? Siento que te estoy perdiendo, y tu muro de indiferencia es una defensa inexpugnable, una vez más.

Escucho tu canto en el mío, viajan paralelos, juntos pero no se tocan. Sostengo tu corazón en mis manos pero no vienes a buscarlo, como si no te hiciera falta, como pudieses vivir sin él y sin mí. De este mundo poco te interesa ya y yo no te emociono, una vez más.

Jorge Drexler - Eco