jueves, 16 de enero de 2014

She has a moist vagina.

Desde el más nauseabundo rincón de mi interior surge este odio perro, esta incondicional manera de odiarlo todo. No entiendo de donde saco cada mañana las fuerzas para fingir, supongo que mi cerebro entiende bien que es preferible aparentar felicidad y pasar desapercibido a mostrar lo que siento y que todos quieran matar su aburrimiento a costa de mi dolor. Distimia es el odio, es la carencia, es todo ese cúmulo de pensamientos enfermos que satirizan mi interior, que convierten mi alma en un espeso y oscuro fango.

Cada uno cree en una historia, yo creo en la mía. Es bello, tan bello interiorizar el dolor y recordarlo, sentirme de la misma manera y no querer salir nunca de él. Es un sentimiento tan puro y tan fuerte que me hace encerrarme en mi memoria y en mí mismo, entonces pierdo las ganas de morir y sólo deseo sufrir aunque implique seguir vivo. Me curé aparentemente de una profunda depresión, y como mi cuerpo necesita tristeza volví a caer y me estoy ahogando. Cuando la droga escasea aprendes a valorar cada micra, a saborear cada calada y sobre todo a racionarla.

jueves, 9 de enero de 2014

Profesor dorado.

Llegamos al río seco a media mañana, estábamos inseguros y nerviosos, ella se veía tan desentonada con él y conmigo; ella sólo pensaba en que todo se le iría de las manos, en que no podría sostenerlo. Caminamos por el cañón durante aproximadamente una hora, nos sentíamos tan impacientes, no podíamos esperar a aquel momento incierto en el que sin saber de qué manera y cómo nos afectaría despegaríamos para emprender un viaje hacia un lugar tan lejano. Las risas eran constantes, las montañas se derretían, los árboles danzaban a nuestro alrededor, los colores se intensificaban hasta límites que jamás pudimos imaginar y todo lo claro brillaba como el reflejo limpio y puro del sol sobre la superficie del océano. Ella aún seguía encerrada en su mundo de incertidumbre y de inestabilidad cuando él y yo encontrábamos motivo de risa en las propias carcajadas del otro, en el hecho de haber comenzado una búsqueda en una experiencia que unos críos como nosotros tal vez no estaban preparados para experimentar.

Escondido entre los altos árboles y el follaje encontramos un disimulado sendero que conducía a una gran grieta de una de las paredes de rocas del cañón, aquel lugar nos trasmitió a cada uno de nosotros, individualmente y en completa soledad, ese estado que no espérabamos, pero que buscábamos de alguna manera. Entré, no había más de un metro de espacio entre ambas paredes de la gruta, el agua surgía de ellas, tocaba y olía el barro, respiraba la humedad; e influenciado por mi propio misticismo silbé. Mis silbidos cobraron vida propia mientras las ondas del sonido rebotaban de una pared a otra, habría deseado tener mi guitarra entonces, pero no me fue necesaria, mis labios emitían sonidos mágicos que yo no pensaba, llegaban solos. Yo era Miles Davis y mis silbidos eran un solo de trompeta, el murmullo del bosque era el resto de la orquesta, hicimos un jazz precioso allá dentro. Fue entonces cuando empecé a entender la complejidad del lugar hacia el que me destinaba aunque nunca llegara a comprenderlo del todo.

Preparamos un fuego, hacía frío aunque el Sol nos alumbraba directamente, ella nos invitó a él y a mí a un cigarro (¿a cuántos nos invitó ese día?). Nunca uno había sabido mejor, el humo púrpura destilaba la situación aportando un tinte soñador, el rojo intenso de la hoguera, tan intenso como nunca lo había visto pero a la vez transparente, asustaba, era una criatura enojada que respiraba. Entre más risas y conversaciones tratando de explicar lo que sentíamos algo nos hizo dedicarnos a nosotros mismos, a descubrir todo lo que el universo y el mundo nos mostraba y sólo en ese estado podíamos entender y estudiar. Una simple hoja seca y muerta tirada en el suelo no era lo que parecía, sino un universo infinito de ramificaciones de tallos, grietas y colores. Todo estaba por descubrir y nuestra curiosidad no tenía límites, el tiempo pasó, y pasó lento, pasaba lento aunque a su vez nos pareciera increíble que hubiéramos dedicado tanto a cosas tan aparentemente banales como oler la madera quemaba o abrazar un gran eucalipto y escuchar sus latidos, pero amigo, no nos encontrábamos en este mundo, no físicamente. Los sentidos se engañaban los unos a los otros, y entonces comprendí que si regimos nuestra existencia únicamente por lo que percibimos por nuestros sentidos erraríamos, pues, ¿quién dice que la percepción que nosotros entonces teníamos era falsa y no la del resto de las personas en estado normal?

El regreso a la ciudad fue además un regreso a la realidad bastante forzado, ya oscurecía y empezábamos a notar en nuestros músculos el cansancio de horas tras horas de levitación. De mi mente se escapaban aquellos miles de pensamientos que hacía horas transcurrían a la velocidad de la luz a través de mí. Pisábamos asfalto, echamos una mirada atrás y vi como todos los árboles se despedían de mí contoneándose. Mis brazos ya no flotaban como si en lugar de llevar oxígeno en las venas fuera helio lo que se transportaba a través de ellas, mi cuerpo había recobrado su peso; pero tal vez fue todo aquello demasiado que considerar para mi cerebro. El camino fue largo, cinco minutos se hacían quince, cien metros se hacían setecientos, y sin saber muy bien cómo ni cuándo, empecé a temer por todo. Él y ella aparentemente ya habían regresado, yo todavía estaba volando por Andrómeda. Todas las personas centraban su mirada en mí, todo me acechaba y me asustaba, estaba sumido en un espeso fango de agonía, en una dimensión extraña de tinieblas pululantes. Nada me ilusionaba y todo era malo y violento, me asustaba el hecho de no regresar, de haber descubierto un sentido mucho más pesimista de la existencia que no había imaginado antes, estaba solo, más solo de lo que nunca me sentí porque ni siquiera podía contar con mi sentido común ya que este yacía desangrado a las puertas de mi intelecto. Horas después llegó la calma, y aprendí una complicada lección, sé que estuve de pie frente a la mayor inmensidad que un ser humano puede concebir: el propio cosmos y la idea de su concepción, un gigante de hierro, un sol oscuro, un martillo incesante que a base de golpes que propagan la muerte continúa dando cuerda al engranaje infinito del universo.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Sacudimiento extraño
que agita las ideas
como huracán que empuja
las olas en tropel.

Murmullo que en el alma
se eleva y va creciendo
como volcán que sordo
anuncia que va a arder.

Deformes siluetas
de seres imposibles,
paisajes que aparecen
como a través de un tul.

Colores que fundiéndose
remendan en el aire
los átomos del iris
que nadan en la luz.

Ideas sin palabras,
palabras sin sentido;
cadencias que no tienen
ni ritmo ni compás.

Memorias y deseos
de cosas que no existen;
accesos de alegría,
impulsos de llorar.

Actividad nerviosa
que no halla en qué emplearse;
sin rienda que le guíe
caballo volador.

Locura que el espíritu
exalta y desfallece;
embriaguez divina
del genio creador.

Tal es la inspiración.

Gigante voz que el caos
ordena en el cerebro
y entre las sombras hace
la luz aparecer.

Brillante rienda de oro
que poderosa enfrena
de exaltada mente
el volador corcel.

Hilo de luz que en haces
los pensamientos ata,
sol que las nubes rompe
y toca en el cenit.

Inteligente mano
que en un collar de perlas
consigue las indóciles
palabras reunir.

Armonioso ritmo
que con cadencia y número
las fugitivas notas
encierra en el compás.

Cincel que el bloque muerde
la estatua modelando,
y la belleza plástica
añade a la ideal.

Atmósfera en que giran
con orden las ideas,
cual átomos que agrupa
recóndita atracción.

Raudal en cuyas ondas
su sed la fiebre apaga,
oasis que al espíritu
devuelve su vigor.

Tal es nuestra razón.

Con ambas siempre en lucha
y de ambas vencedor,
tan solo al genio es dado
a un yugo atar las dos.


                                                                         Gustavo Adolfo Bécquer, Rima IV.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Nunca la muerte fue tan prometedora vista desde la perspectiva del nihilismo. ¿Si nada nos espera más allá qué importa acabar con todo?, no tengo miedo a estar perdido durante la eternidad en el vacío porque yo no seré, ¿y si un ciclo sempiterno existiera me daría castigo?, ¿quién sería capaz de castigar a un mortal que no supo lidiar con la vida? Pater no lo entiende, y es triste, porque no sabe que con sus expectativas de mi futuro sólo consigue empujarme un poco más cerca del suicidio. A veces pienso ojalá yo tuviera su cabeza hueca para seguir los dictámenes, estudiar, esforzarme, someterme y sonreír a bofetadas en la cara;... pero la mía está amueblada de por sofás negros, es un don que no le debo a nadie.

Soy un misántropo enfermo enamorado de sus traumas y carencias.

The Beatles - I Feel Fine

lunes, 23 de diciembre de 2013

¿Has encontrado algún oro con el que frotarte?, el brillo no se pega.

Sabes, ya estoy ahorrando para el billete que me llevará de viaje, aunque será corto... ¿y si en lugar de eso decido tomarme unas vacaciones?, ya sabes, para siempre. Empapar la alfombrilla del baño en sangre, ¡qué heterogénea exposición! Soy un ventrílocuo que odia todas sus voces, ¡atención, salgan a las calles, un muchacho se ha contradecido!, ¡cojones!, ¿qué hay de malo en ello? Pero sabes, es triste asegurar odio a largo plazo y responder con sonrisas y buenas caras (falsas, además). Me colgaste a secar con un par de pinzas, pero amor, ni un minuto más; mis viejos pesares se han evaporado, ¿no lo puedes creer?, bien hecho.

¿Esto es todo lo que vuestra ética puede proporcionarme?, en lugar de acatarla inventaré la mía, ¿por qué tengo que seguir la vuestra si no son más que leyes? Tus acusaciones son viejos gritos, ruidos almacenados en la cinta magnética de mi memoria. Me siento libre, pero no soy libre, sólo estoy jodido y cabreado.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Sano como en tu salón mirar tu culo caminar.

Tu rostro siempre es blanquito y oportuno, como aquel primer gramo aquella noche de verano, buenos tiempos. Si quisiera amarte tendría que cambiarme el cerebro por mis testículos, pero si tú quisieras yo lo haría. Estoy cerca de ti aunque me puedas ver tan lejos, porque aun hay algo que no hemos descubierto, y es la metafísica de la pasión que se resuelve en tu cuerpo. ¿Y qué puedo pedirte que puedas objetar?, ¿a qué se debe este juego a distancia si tanto tiempo ha pasado ya? El fuego está apagado, pero permanecen las quemaduras.

El Frodo, Nashit, Biko Y Franchu - 1312
Mientras le abrazaba la vi de espaldas caminar, fue una extraña despedida, una sutil tortura; como la de recordar Melilla o mi reflejo en sus gafas de sol, como lamentarme por esta existencia incognoscible. ¿Dónde está Encélado?, le pregunto al universo, pero sigo siendo incapaz de rezar, ¿qué extraña providencia nos arrojó a este mundo? Todo es un perfecto engranaje, un puzzle infinito que la humanidad jamás completará, pero no es triste, es un una bella realidad.

Muchas noches me duermo pensado en las reacciones que las personas que me conocen tendrían al enterarse de mi muerte, cuando ya no tuviera más cojones de seguir aguantando, ¿qué pensarían? Muchos lo sabrían, "El pobre ya no podía soportarlo más", otros dirían que fue culpa de la droga. Pater me dice que la soledad no es tan buena compañera como parece, pero es únicamente con ella donde encuentro respuestas, ¿cómo puede ser entonces tan nociva?

Foyone - Gnosis

viernes, 13 de diciembre de 2013

La verdad está escrita en los libros.

Llego casa y me siento acompañado por ella, es esta puta depresión que sabe a fracaso e impotencia, que nunca me deja, que siempre está conmigo. Es un vacío que me drena desde dentro, que huele a sudor y a humedad, que jamás se cansa. Señor, su hijo llora veinticuatro horas al día pero usted no sabe nada, y no es que sea un mal padre, es sólo que él lleva mucho tiempo fingiendo; ¿acaso no recuerda cuando era un crío divertido que lloraba cuando usted se marchaba a trabajar?, ¿no se pregunta qué es lo que le ha cambiado?

Si no saben de mi suerte mucho menos hablen de mis desgracias. Cuando la rabia lleva contenida mucho tiempo en el interior sale del cuerpo en forma de lágrimas, dolor puro que me sacia. Confío en mis muchachos preparados para lo que hay ahí fuera, y también confío en que me fallarán en el futuro, un eterno ciclo inevitable que acepto con resignación. El dolor es relativo, como todos los sentimientos, más allá de los límites de la concepción humana sobre el cosmos debe de existir una pradera verde en la que descansar mientras dos soles azules te alumbran. La risa y la autocrítica es un buen método de superación, tenías razón, la verdad está escrita en los libros.

domingo, 8 de diciembre de 2013

No busques razones aquí.

No encontré la verdad absoluta en altas construcciones, ni siquiera pude vislumbrar un sentido entre risas de amigos; sólo sé que lo que sé puede ser equivocado. No subí a la montaña más alta de la cordillera, ¡ni mucho menos!, ¿pero al menos pude comprender la belleza? No estoy perdido, es sólo que no tengo rumbo ni meta, que las tristezas se disipan cuando todo se vuelve oscuro. Cada noche llega a mi cabeza un recuerdo nuevo que creí haber olvidado hace años, mi almohada debe ser una antena o mi cabeza un imán. ¿Qué puedo decir, si soy quien predijo que la religión, la filosofía y la ciencia se acabarán uniendo en un todo cuando esta última pueda dar explicación para todo, si soy aquel iluminado que nunca fue iluminado, si soy aquel revolucionario de sofá que no cambió el mundo por pereza y desidia? Y no eres tú lo que causa esta impotencia que corroe todas mis aortas y mi corazón de ventrículos a aurículas, es el paso de los días sin una motivación a largo plazo; pensé que podía tenerte sin verte y erré.

No podría hacerte el amor porque el amor lo fabrica tu propio cuerpo, y desde su descomposición creo podría seguir amándolo. Secretos profundamente guardados en las esquinas del alma, puedo sentir el odio al estudiar los trazos de Van Gogh, él da la vida y él la quita. ¿Quieres saber algo?, soy uno de esos adictos que disfrutan de su adicción, en el colegio te dijeron que eso no existe, pero es falso. Y me pregunto, ¿acaso una maldición no puede convertirse en una bendición si te inspira?

domingo, 1 de diciembre de 2013

cvgf

Y dime, ¿conoces acaso lo que es sudar con frío, llorar sin soltar una lágrima o callar sabiendo? Tanto tiempo esperando un veredicto, un autoconvencimiento que me haga creer que merezco una recompensa. Después del orgasmo llega ese vacío inevitable que me hace dudar, esa carencia puta que nunca descansa. Entre las llamas de la pasión se pierden las depresiones, y cuando todo se apaga los motivos vuelven a surgir, hablo de carencias tan intensas que casi se desvanecen en su propia nebulosa de imperios mentales jodidos por su orgullo. 

Y te lo prometo, ojalá esta depresión tratara sobre ti, así sabría como enfrentarla. Mis pensamientos son olas de rocas afiladas que rompen en la orilla de mis pies, los tuyos son ondas de radio que penetran irremediablemente en mi cerebro. Cuando miro al cielo no hay otra cosa que me venga a la mente, no somos nada, y si nada somos nada de lo que hacemos tiene trascendencia más allá de los límites de la cultura y la humanidad. Soy un fruto podrido que aún no ha caído de su rama, un dios olvidado, una profecía que nadie cree. Todo aquello que no deja secuelas acaba siendo irrelevante.

John Frusciante - Dying (I Don't Mind)