martes, 10 de octubre de 2023
domingo, 24 de septiembre de 2023
jueves, 21 de septiembre de 2023
Despedido por WhatsApp
viernes, 15 de septiembre de 2023
Inadaptado tú, perra
Pego un salto mortal triple desde mi confortable féretro de sábanas blancas (cual vampiro circense), apago un despertador, apagado otro despertador y también apago el último despertador que escondo por la habitación para asegurarme de que me despierto por completo. Prosigo con el ritual más macabro y más veces llevado a cabo en la historia de la humanidad. Me ducho, desayuno, fumo un cigarro, cago, me pregunto por qué tiene que haber tanto dolor en todo lo que veo y salgo de casa para introducir mi cuerpo medio muerto en el coche. Una vez en su interior introduzco la llave en el contacto y la maquinaria cobra vida, ruidos de motor, luces, engranajes que se pelean entre sí y el mismo muelle en el asiento desde hace diez años presionando la misma vértebra.
Aún es de noche, me encamino hacia el trabajo; podría ser una oficina, un taller, un almacén, una fábrica. ¿Quién sabe? Nadie tiene idea, todos hacen. Llego medio tarde pero necesito cafeína y nicotina, así que fumo y bebo café y acabo por llegar completamente tarde. Ficho en una máquina que reconoce mi huella dactilar, a ella no parece importarle que llegue tarde, nadie por aquí parece preocuparse mucho por mí. Las máquinas no se equivocan porque no tienen sentimientos. Eso me gusta, no conocer a nadie, no tener necesidad de mentir o decir la verdad porque no la hay ni siquiera de hablar. Voy a lo mío, al mismo aburrido y sencillo trabajo que podría realizar cualquier otro primate; solo te hacen falta dedos prensiles y aceptar que eres la última mierda del planeta. Así que agarro una PDA, leo albaranes, escojo artículos, preparo pedidos en cajas de cartón y los lanzo a una cinta transportadora que sospecho se dirige a un agujero de gusano de vuelta al pasado para ser vaciadas y rellenadas de nuevo. Después vuelta a empezar una y otra seis días a la semana; como para volverse puto loco. Es una labor aburrida pero que requiere de concentración, lo cual ni siquiera te permite pensar en tus cosas. De vez en cuando alguien me habla, nunca es un jefe, los jefes no se mezclan con los inferiores, y algunas personas están trastornadas y otras no. Las que sí lo están piensan que les espera una vida mejor: mejor trabajo, mejor tranquilidad, mejor dinero. Las que no lo están sencillamente han aceptado que no pueden dejar de ser esclavos. Además, el curro en sí no está tan mal, es monótono y soso, pero no es demasiado exigente.
Me cruzo con una compañera de mi edad y justo en ese momento se oye una especie de alarma que suena de vez en cuando por toda la nave de trabajo. Le digo: —A veces fantaseo con la idea de que se trate de la alarma de incendios y tengamos que huir todos de aquí.
Ella me mira con cara de sueño e indiferencia. Después de unos segundos de silencio contesta: —Es la alarma que avisa cuando la puerta se abre.
—¿Qué necesidad hay de avisar sobre una cosa así? ¿Es que acaso está prohibido salir de aquí?
—Si la puerta está cerrada, sí.
Ella va a lo suyo, yo vuelvo a lo mío, mientras tanto tarareo melodías para tratar de volcar sobre mí mismo algún tipo de falso optimismo que me salve de la más irremediable demencia. De hecho las horas pasan bien, pasarían más rápido si no me dolieran los pies, pero este trabajo es un chollo, he tenido mil peores. Me consuelo. Me engaño. Me pervierto. Hay listas en la zona de descanso donde uno puede ver sus medias de productividad, somos unas quinientas personas haciendo la misma gilipollez todo el tiempo y yo soy uno de los que tienen peor promedio. Solía convencerme de que era superior a la mayoría de personas en cualquier aspecto, pero ahora que lo pienso, si hasta la gente que más solía despreciar sabe hacer algo tan doloroso para mí mucho mejor que yo, entonces tal vez el ignorante, idiota y arrogante sea este menda. Quizás yo sea el verdadero imbécil.
El último día de contrato pienso hacer mal todos los pedidos, vaciar cajas que deban ser enviadas y enviar las que deben ser rellenadas, manipular albaranes y cambiar de sitio los productos de las estanterías. Espero crear un completo caos, que los coordinadores pierdan el norte, que el proceso en cadena colapse y que acaben por demoler todo el colosal entramado de oficinas, naves y almacenes, porque a fin de cuentas, resulte más simple y barato empezar desde cero que arreglar semejante estropicio.
lunes, 11 de septiembre de 2023
El siroco
martes, 29 de agosto de 2023
miércoles, 23 de agosto de 2023
Hay un bichito atrapado en el lavabo que da vueltas buscando la luz, olvidando la salida, y no le importa nada más, y no piensa en nada más. No sabe lo que necesita, sólo lo que quiere. Lo que quiere no le conviene, lo que le conviene no lo entiende. No es tan diferente del resto de seres, se encuentra más cerca de nosotros que nosotros de Dios, se parece a cualquier humano más de lo que cualquier humano se parece a Dios. Tampoco Dios hace grandes diferencias entre unos y otros.
Observo al diminuto organismo (con el cerebro del tamaño de una centésima parte de un grano de arena) desde las alturas, impasible, todopoderoso. Soy un halcón en el cielo, Seiduna en su torre, Kubrick sobre La Luna. No hay misericordia porque no es posible tenerla, no existen medios por los cuales ésta se transfiera. Sin pena, sin remordimiento, sin gloria. Qué le importa al vulgo el sufrimiento del gladiador en la arena, o al emperador de Roma los hombres que protegen la frontera del Danubio. Sólo números, polvo sobre el polvo del mobiliario antiguo, una estrella más o una menos en la bóveda celeste, nadie presta atención o se percata. Por otra parte, no se preocupa la Providencia del individuo, es una relación de ignorancia de mutuo acuerdo.
domingo, 13 de agosto de 2023
Mi sufrimiento es mío, yo soy su gran benefactor y aquel que alimenta su fuego, yo lo venero, yo lo oculto, yo lo siento. De las flores de la verdad emana un sagrado néctar que la juventud impide comprender y la vejez dificulta disfrutar, tan sólo un alma antigua encarnada en un cuerpo sano pudiera lograr deleitarse. Y el transcurso de los días, eventos, circunstancias e ilusiones son las únicas enseñanzas de las que se pueden aprender lecciones verdaderamente valiosas, sin embargo, el tiempo es una trampa, la vida una jaula de oro y la muerte el mayor de los gozos materiales libres de pecado. A mí ya me queda tanto después de tan poco que la resignación llena todas mis copas, no deseo nada, ni siquiera acabar con este sufrimiento que templa en realidad mis frágiles nervios. En el dolor se halla la auténtica felicidad, en el fin se oculta el motivo del comienzo.
Ojalá existieran buenas y malas palabras, buenos y malos pensamientos, buenas y malas acciones; pues toda idea es inmoral desde un punto de vista científico, y ello nos hace a todos los más abominables de los seres. Tratar de cambiar el mundo es un intento por envenenar con nuestra ponzoña personal corazones ajenos, nunca se enseña a nadie, sólo se adoctrina; acontecer con el propio poder sobre la voluntad del resto: esa es nuestra misión en la vida, la naturaleza perfecta. Cada intento de frustrar la realización de una pulsión es más bien una mutilación del alma animal, cada pecado nos acerca más al purgatorio, envenena la mente, destruye el cuerpo.
Y sin embargo un rato cada día tratamos de expiar la culpa, existen muchos métodos de purificación, la autoexigencia y la inmolación son mis preferidos. Por momentos siento que ceder es el único método de superar la tentación, sea del tipo que sea, el deseo se convierte en chiste, la seducción es un juego, la ambición un delirio. Hay que escoger entre la reminiscencia del gozo o la lascivia del remordimiento.
Pastillas y alcohol; alcohol y pastillas, amor sin sexo, palabras sin voz. No quieras tener lo que yo tengo, en verdad no lo tengo ni yo.
viernes, 11 de agosto de 2023
Hago las cosas que hago, no sé muy bien cómo, con algo de gracia, con mucho esmero. Entonces las plantas parecen más verdes, la luz más brillante y los humanos más personas, todo cobra un sentido que siempre pude ver pero al que nunca presté atención. Doy gracias por lo bueno y por lo malo, mi dicha y mi desgracia son caras de la misma moneda con la que pago mis pecados, y aun así me siento en deuda con el destino.
Cuántos trabajos de mierda me quedan hasta el último, cuántos días de sufrimiento insoportable restantes hasta que se acaben, cuántos Lunes más hasta el final. Otras personas piensan para actuar, pero sentir más allá de la lógica permite percibir espectros que los sentidos ignoran, creer en lo que los ojos dictan es supeditar el alma a lo material, y por tanto a la ilusión y al engaño.
Yo soy un espíritu que rige un organismo de carne y huesos, yo soy yo, yo soy este cuerpo, la forma que me envuelve, el recipiente de mi alma. Y todo lo demás es pura quimera, no siento nada y el pensamiento es la única estela que permanece en la nebulosa del tiempo. Vivir es una condena de aceptación.
Anderson .Paak & The Free Nationals - Live At House Of Vans London