lunes, 5 de octubre de 2026

Capital vs deseo

¿No se siente acaso en ocasiones que el deseo es un contrato consciente entre el yo y el ego, en el que ambas partes aceptan tensión y malestar hasta alcanzar un fin? El capitalismo es consciente de esto e instrumentaliza toda clase de estímulos para hacer creer al individuo que el consumo, el éxito y el acaparamiento son procesos lícitos y correctos con los que llenar ese vacío generado por el deseo insatisfecho. La jaula en la que el ego permanece encerrado, cual fiera de circo, es psicológica y sus barrotes intangibles. Pretenden controlar nuestros deseos, no eliminarlos sino encauzarlos de modo que sean productivos y aporten valor a la sociedad; este valor es siempre medido en una escala económica, pues la máxima del capitalismo es siempre mercantilizar cada pensamiento y emoción.

El Eros pasa a segundo plano: canalizado e hipersexualizado para que se focalice únicamente en comportamientos tóxicos de desfogue. El Tánatos es instrumentalizado como arma en la guerra perpetua de la competencia mutua, la acumulación y el derroche; como fuerza destructiva no se destruye, se emplea como herramienta de represión gracias a su propia conductividad. Así el neoliberalismo ha diseñado la estrategia perfecta de ingeniería social: el control de las masas por medio del gozo personal del mandato superyoico, ya que ese paraíso prometido sobre La Tierra nunca llega a materializarse. Es este goce del rendimiento y la productividad lo que genera el espejismo de una felicidad calculada. El capitalismo no se encarga del malestar, de la deserción social, ni de el cansancio existencial generalizado; aunque canaliza y alimenta el deseo, nunca lo sacia. Este círculo vicioso sistematiza y consolida la propia mecánica opresiva del sistema.

Con su exceso de represión, el capitalismo financiero y el neoliberalismo, han conseguido mutilar de manera tan tajante nuestra conceptualización de la sensualidad y el placer que nuestros deseos, como individuos y como sociedad, no son más que una bizarra amalgama de anhelos vacíos. Así es como fuerzas a todo un planeta a la servidumbre voluntaria.

Únicamente mediante el amor la realización del goce trasciende a la idea del deseo. El goce y el deseo deben ir unidos pues por separado ambos son tóxicos, juntos pueden encontrar equilibrio en el amor. Únicamente Eros nos salvará del placer en la pulsión de muerte.

Nu Genea - Bar Mediterraneo

viernes, 2 de octubre de 2026

Desobediencia civil y gestión colectiva

Cuando la desobediencia no es una opción, sino la única alternativa, rugen los corazones y de las plazas de nuestras ciudades brotan bosques de lonas que cubren la empatía, la valentía y la rudeza de quienes los habitan. Qué hermoso experimento que se autocreplica como un gen, en el que nuevas maneras de gestión colectiva demuestran ser viables, sanas y sostenibles en los mismos centros de las grandes ciudades de España. La forma más refinada de la lucha contra un estado opresor no se lleva a cabo mediante la violencia, sino por medio de la demostración de que otros modelos de gestión y gobierno son posibles sin la intervención o la aprobación del estado. Ese desafío es la sentencia irrevocable al poder estatal, la prueba definitiva que demuestra la soberanía popular del pueblo; y su combustible son el amor, la compasión y los sueños de miles de ciudadanos reconvertidos en revolucionarios anónimos.

Todo nacionalismo es barato en comparación con lo que ofrece el mundo entero, los cobardes son los que odian y la patria su último escondite. Así proclamo, que cualquier discurso sin amor está vacío, y yo ya no tengo tiempo para cosas que no tienen alma.

jueves, 1 de octubre de 2026

Ejercicio de imaginación

Imaginen que, como por arte de magia, las cabezas de aquellos que robaron nuestra tranquilidad y nuestro futuro se separasen de sus cuerpos espontáneamente. Imaginen también sus cráneos sobre picas secándose bajo El Sol, imaginen siendo desmembradas sus carnes por las gaviotas de nuestra ciudad, sirviendo de atractivo turístico para guiris y viajeros.

Fuera de esta fantasía hay gente viviendo en trasteros, hay gente viviendo en la calle, hay gente que se quita la vida por no tener un hogar; y hay gente que se lucra con ello. La miseria ha sido institucionalizada y la población segmentada, la cultura ha sido atacada y el estado del bienestar sencillamente embaucado. Instrumentalizan el odio, nos vuelven unos contra otros y tratan de reescribir la historia de nuestro pasado. Cada minuto de trabajo, cada pensamiento dirigido, cada céntimo que nos roban les hace a ellos más ricos y poderosos, mientras que a nosotros más debiles. Nosotros somos el pueblo, ellos ya sabes quienes son.

Dos no crean un sistema de dominación si uno no quiere, la guerra civil se encuentra en el interior de los cuerpos, hordas de bots inundan pantallas con falsos comentarios más afilados que el bigote de Orwell. El caos es la normalidad, el odio indiscriminado la nueva norma, la ley es la del más fuerte; como siempre lo fue. Extorsión sistematizada de la realidad, la desinformación es diseñada en despachos y fabricada en cadenas de producción, nuevo falso prestigio social que se evapora al contacto con la razón como NFTs al viento. El monopolio de la violencia lo posee el estado, pero el pueblo posee toda la fuerza. Entonces, ¿por qué no levantarse?

Moriremos en este mundo pusilánime, repleto de miseria, injusticia e ignorancia, pero quienes hereden el siguiente, tomarán un mundo de amor y empatía.