lunes, 21 de marzo de 2016

La mentira predomina en el mundo, de hecho es el sustento básico del cual muchas personas se nutren. La utilizan cuando defraudan a hacienda o cuando no admiten sus inclinaciones sexuales, les hace más poderosos o menos vulnerables. La mentira siempre oculta debilidad, aquel que no está conforme con algo inventa, con frecuencia ni siquiera es proyectado hacia el exterior sino hacia uno mismo. La mentira es importante, las mujeres se maquillan para ocultar sus imperfecciones faciales, lo calvos se ponen peluquín y los presidentes de las grandes potencias crean atentados de falsa bandera. Toda mentira exige un sentimiento prohibido, una reacción, un pensamiento que difiere con las enseñanzas que nos impartieron, y un deseo que nos atormenta y nos hace cuestionarnos si somos monstruos.

¿Pueden ustedes juzgar al violador?, ¿pueden ustedes llegar a comprender por mínimo que sea la cantidad de dolor que puede empujar a un hombre a cometer tal acto de locura? A veces simplemente se trata de ignorancia en bruto, aquella que hace a las personas hacer cosas violentamente absurdas porque simplemente no le enseñaron que no es lo correcto. Nadie nace odiando, ¿conocieron alguna vez a un bebé con prejuicios? El ser humano nace como animal y es transformado a hombre, y durante el proceso algo penetra en nuestros cerebros haciéndonos formar parte de una abominable mente colectiva que nos arroja a la injuria y al pecado para después martirizarnos con la culpa. No hay nada repulsivo en nuestros sentimientos e impulsos animales, tan sólo mucho que aprender; pensar lo contrario sería negarnos a nosotros mismos nuestro rol como seres vivientes.

sábado, 19 de marzo de 2016

Ante todo he de ser capaz de aguantar el sofoco que provoca la estupidez humana en mi cuerpo. Hace algunas semanas que he comenzado a pesar en ese incesante ciclo del que olvidé formo parte, acabar por no poder soportar a quiénes me rodean. Pero no hay que preocuparse, mi más corta extremidad sigue mandando en mí, así que soy un pobre esclavo, así que cuando hago lo correcto no extraigo recompensa alguna. ¿Pero a quién cojones le importa, joder?, estoy aquí tirado en el suelo soltando mierda por un orificio y flemas por el otro; es dulce poder decir que tal vez lo merezca, a mí no me importa, no voy a juzgar mi suerte. La ira me ha hecho escribir esto.

viernes, 18 de marzo de 2016

Un almendro en flor, la visión del eterno presente representada en forma de pétalos y granos de polen, la primavera aún no ha llegado pero yo tengo alergia todo el año. He descubierto mi incomprensible incapacidad para dibujar rostros o cuerpos bonitos, supongo que nunca estuve en contacto con la belleza y debido a eso sufro mis limitaciones, pero tu recuerdo me hace escribir, lo cual es innegablemente hermoso. Cuando pienso en ti me siento como un imbécil.
Incluso antes de echarlo todo ya me he cerciorado con creces de lo miserable que soy, de lo loco que estoy. Lo daría todo por mis cinco minutos de gloria, ¿y después? Al carajo con la vida eterna, yo quiero explorar entre tus piernas. Hasta cuando en mi corazón está nublado consigo observar la belleza, veo a niños inocentes correr por las avenidas y me siento un mártir del tiempo, una melancolía que no se aparta de mi lado. Ella sabe que sin su compañía me derrumbaría. Antes no me ocurría, ahora incluso cuando estoy triste una parte de mí continúa brillando.

Me parece asqueroso, y a ratos el mundo un gran hervidero de mierda líquida que burbujea, una ciénaga; antes que ser como la gran mayoría prefiero ser un perro mugriento en la acera. ¿Quién escucha mis palabras?, ¿quién comparte mi pensamiento? A veces pienso que no es la razón lo que me empuja adelante, sino mi ego; que no es el amor, sino el miedo; si ni siquiera sé con seguridad si el mundo que perciben mis sentidos existe o es una invención, ¿cómo pretenden que malgaste esta vana ilusión viviendo en una jaula con barrotes de cristal? No me importa dormir un par de horas menos o que el amanecer vuelva a ganarme otra carrera, permanezco obstinado, jugándolo todo en casa ocasión, siempre, siempre hacia el frente sin dudar la firmeza del suelo que piso. Mentiría si dijera que no disfruto con la sangre que chorrea por mis extremidades.

miércoles, 16 de marzo de 2016

¿Cuánto tiempo has perdido ganando dinero?, ¿cuánto tiempo malgastaste en asuntos banales? ¿Cuántos deseos has tenido desde que eras un crío?, ¿cuántos de ellos has cumplido hasta ahora? ¿Cuánto esfuerzo empleaste en tu subsistencia?, ¿cuánto amor diste a tu familia?, ¿cuántas veces te has sentido orgulloso de ti mismo? ¿Cuánto dolor cabe en tu cuerpo?, ¿cuánto sufrimiento estás dispuesto a soportar? 

¿Cuán grande es la recompensa?

lunes, 14 de marzo de 2016

Dos párpados que se pliegan, siento una tremenda melancolía, nunca la había sentido antes. Me hace ser fuerte con lágrimas en los ojos.

Ni siquiera sé por qué estoy aquí, me refiero a aquí sentado escribiendo esto, ¿por qué? Hoy no me siento empujado, no siento ese impulso, creo que he llegado por casualidad. Me encuentro en este lugar como podría encontrarme en cualquier otro, rodeado de personas, creyéndome superior por momentos, imbécil. No es por mi ego, es por el ego del colectivo, y creo que me he vuelto enfermo, es casi crónico y me encanta. He vuelto a la locura descendiendo por la escalera de caracol, caí rodando y quebré mis huesos, fue un hecho fortuito. Pero en mi mente no existe la gravedad, así que por dentro aún estoy bien, aunque los malos hábitos y las sustancias cancerígenas drenen mi salud, mi alma sigue limpia y no ha perdido en absoluto su capacidad para amar.

domingo, 13 de marzo de 2016

what are you waiting for, man

Que conste que me he vuelto un poco menos loco al compartir otro pequeño pedazo oscuro de mi alma, por eso esta noche me parece que la existencia no tiene pasado ni futuro, es una constante sala de espera. Ni siquiera busco la paz, tampoco ser feliz aunque persiga la felicidad como fin penúltimo de mi existencia, la felicidad atonta a las personas, las hace sumisas, aburridas; yo me contento con la suerte que me toca, en la vida no hay casualidades, sólo causalidad, de hecho no considero que sea mi rol juzgar mi suerte o mi vida, si dios existe le dejo esa egoísta tarea, yo me lavo las manos. Si es real, o si de alguna manera las delgadas fibras de mi destino fueron hiladas desde antes de mi concepción entonces estoy aquí haciendo lo que debo hacer y lo que quiero hacer, de no ser así soy un pobre diablo más perdido dentro de un paréntesis absurdo entre dos nadas, lo cual es un gran desahogo. De igual manera pienso en las remotas estadísticas que rigen este intrincado universo y caigo en la cuenta en la cantidad de sucesos, desde la creación misma del cosmos y de todo lo que es, fue y no es, que dieron lugar a mi creación, a mi vida, a la expresión artística más bella por antonomasia del caos que lo mueve todo y lo creó todo. Y de nuevo recapacito, y me pregunto, si no es obra de nadie cómo algo que jamás existió pudo existir, cómo una parte de algo inerte pudo cobrar consciencia de sí mismo y estudiarse hasta los confines de su propio entendimiento. La vida es bella, ah, de eso no hay duda.

viernes, 11 de marzo de 2016

Con frecuencia pienso en mi capacidad para tolerar a las personas, y la capacidad de las personas para tolerarme a mí, tal vez no soy la clase de individuo que me gustaría tener como amigo, qué importa. He de ser fiel a mi dolor, separarme de él sería similar al suicidio, soy como un puzzle, incompleto no me encuentro sentido. Hace calor aquí dentro, pero afuera llueve, el agua cae en forma de copos de nieve que se derriten antes de tocar el suelo. Las contemplo mientras paso la aspiradora por la alfombra burdeos (¿cuánta sangre podrá absorber?), creo que he desentrañado el sentido de la vida.

Es agradable regresar a casa tarde, con la espalda torcida y las manos manchadas de tinta. Es bueno, es un sacrificio, tiempo vital a cambio de ver cobrar vida a mis ideas y no por dinero, ¿quién quiere dinero teniendo amor? Desde el cielo nos fumigan, desde el suelo nos envenenan y desde la televisión nos lavan el cerebro, no tiene mayor trascendencia, nada puede evitar que mi paseo por esta vida sea plácido. Pensé en tu puta cara el otro día, siempre que camino por un lugar concreto me imagino que estás allí y me ves andar con los auriculares puestos escuchando música y marcando el ritmo a cada paso como un gilipollas.

jueves, 10 de marzo de 2016

Las inconfundibles mañanas de soledad, frío y ayuno han dando sus frutos.

Quité el montón de libros y libretas que descansaba sobre la carpeta azul y la abrí. Quise vaciarla rápidamente, sin fijarme en ningún detalle, sin leer ninguna palabra; dentro de esa carpeta estaban encerrados todos los recuerdos de una época. No pude aguantar la curiosidad. Lo primero que pillé fue un texto de Marx acerca de la explotación al trabajador, y sonreí mientras lo leía pensando cuántas cosas no entendí entonces de aquellos párrafos rebosantes de certezas y que hoy tengo como verdades intachables aprendidas de otros autores menos malogrados por sus pensamientos. Por fuera de la carpeta había escrito RECUERDOS DE 1ºB, recordé las palabras de mi profesor de dibujo, con su calva bronceada, la barba canosa y esos ojos azules: "Nunca hay que borrar nada en un dibujo, cada trazo fallido debe ser aceptado y adecuado al entorno del cuadro en cuestión". Pensé aplicar el mismo concepto en mi vida, así que tal y como él decía no borré ningún trazo, ni la más ínfima gota de tinta fue borrada o eliminada, pinté sobre ella un paisaje basándome en las enseñanzas que olvidé. Pero no las había perdido, estaban ahí, en un rinconcito perdido del alma.

lunes, 7 de marzo de 2016

Hoy he regresado a casa después de mentirte otra vez con las manos manchadas de heces, tengo cosas que decir, pero no encuentro las palabras ni el motivo para hacerlo. Antes odiaba a las personas, me parecía fabuloso juzgarlas en asuntos en los que ellos jamás jugarían ficha por desconocimiento o simple ignorancia, hablaban del amor y el altruismo como voluntad inquebrantable del ser humano, no estaban tan equivocados, pero el positivismo convencional siempre me ha irritado. Ahora les contemplo con tranquilidad siendo perseverante hasta encontrar algo único e intachable en cada uno de ellos, bueno o malo, y con frecuencia lo perverso reluce a pesar de su oscuridad más que lo saludable.